miércoles, 23 de septiembre de 2020

El proceso constituyente, otro engaño más de la clase política

El 18 de octubre del 2019, subió de tono protestas que se venían dando desde una semana antes al menos. Un malestar que se fue gestando por el endeudamiento de la gente para lograr estudios universitarios, pauperrimas pensiones, miserable atención en hospitales, encarecimiento del coste de vida, y esas por nombrar algunas.

A eso debemos sumar que esta democracia... digo oligocracia, porque esta nunca fue un régimen democrático sino oligárquico. Nos vendieron que es democracia, cuando nunca lo fue. En fin, somos gobernados por una clase política que está al servicio de los grandes intereses económicos, y por ende desanclada del resto de la sociedad civil. Y esto no es nada nuevo, ha sido así desde que 1830 los conservadores se instalan en el poder.

Tenemos un modelo económico mal llamado “neoliberal”, porque más que libre mercado esto es protección de los grandes intereses económicos por el Estado, de los vaivenes que se originan en otras latitudes. Ahí están las subvenciones de dudoso origen, la exención de impuestos, la evasión del pago de impuestos, la impunidad a la hora de cometer faltas tributarias o legales, la manipulación de las reglas del juego para crear monopolios y oligopólicos, etc. El resto de los mortales no tenemos esa suerte.

Y todo ese panorama generó el caldo de cultivo para que llegáramos a las protestas dadas después del 18 de octubre de 2019. El detonate de ello, el momento en donde se colmó el vaso, fue con el alza de los pasajes del Metro en $30. Alzas así han habido todos los años. Pero esta en particular cayó mal, al ser un inoportuno momento para ejecutarla parece.

Las protestas se hicieron masivas. Cientos de miles de personas en las calles, entre marchas, cacerolazos, protestas, tomas de calles, etc. Hasta hubo quemas y destrucciones de estaciones de Metro, donde quedará siempre la duda de si fue o no montajes auspiciados por el Gobierno, para sacar a los militares a la calle y levantar el Estado de Emergencia. También hubo saqueos de supermercados y otros locales de menor envergadura, gente que siempre se aprovecha de estos momentos.

A la clase política les pilló de sorpresa esto que pasaba, no esperaban que ocurriera en ese momento. Aunque algunos afirman de que hubo organizaciones secretas apoyadas por el sector “izquierdista”, para joder al Gobierno etc. Ahí vimos como todos por igual se llenaron la boca con palabras hipocritas, como “hay que preocuparse por las necesidades de la gente”.

De pronto, salió un viejo anhelo que existe hace décadas, por lo menos desde que se acabó la tiranía de Pinochet y compañía: Una asamblea constituyente para crear una nueva Carta Magna, como la panacea que sanará todos los males de nuestra sociedad.

La clase política, y esto que diré lo viene haciendo desde 1830, se sacó un as de la manga para resolver la situación de una forma en que les favorezca a ellos y a los intereses que sirven: Reformaron la Constitución actual, la de 1980, para generar un plebiscito donde se le preguntará a la ciudadanía si quieren o no un proceso constituyente, y si sus miembros son parcial o totalmente gente nueva. Además establecieron el camino que este proceso debe llevar de comienzo a fin.

Todo este camino constituyente fue generado por ellos, ya lo tienen todo cocinado, todo previsto, y sin preguntarnos si lo queríamos así . Aquí viene una pregunta legitima, ustedes creen que esa misma clase política, que nos ha gobernado por generaciones, que nunca han tenido un interés real por la sociedad, que nos permitió llegar a lo que vivimos hoy, van a hacer todos los cambios necesarios para atender todas nuestras demandas postergadas por décadas?

Saben por qué se sacaron este proceso constituyente del bolsillo? Porque saben que la gente entre su ignorancia y sus anhelos de cambios, iban a picar con eso a la primera sin titubear. Mientras se les seduzca con la ilusión de que ahora sí será todo diferente, van a estar fascinados y tranquilos participando, y hasta defendiendo el proceso.

En ese momento la clase política ganó de nuevo, pudo respirar tranquila, y no se preocupó más del asunto. Las palabras sobre “las necesidades la gente” se olvidaron, y siguieron las de preocuparse quien será el próximo presidente, quien se pone como convencional si es que sale el apruebo, es decir como acomodar fichas en el tablero acorde a un mejor manejo.

Mientras la gente se pelea por si apruebo o rechazo, si o no, izquierda-derecha, Pinochet-Allende, ellos relajados están afinando los últimos detalles para continuar en el poder como siempre. Claro, hay gente atenta al no quedarse dormida en los laureles. Pero tienen capacidad real para vigilar el proceso? Hay alguna garantía que puedan utilizar a su favor?

La gente en este orden actual NO tiene poder alguno. Ni siquiera el voto es poder, porque sólo se refrenda opciones ya predeterminadas por la clase política que gobierna. Recuerden que este plebiscito se lo sacaron ellos del bolsillo sin consultar a nadie.

Marchar es poder? Llenar las calles de gente es poder? Hacer cacerolazos que se oigan desde Arica a Punta Arenas es poder? Pues hasta donde tengo entendido un poder sería uno que le haga contrapeso al que tiene la clase política. Algo que los amenace realmente de su posición. Formas de organización creados por la gente misma, para autocuidarse, para autoregularse, ejercitos paramilitares, autoridades paralelas a las que existen, ESOS son ejemplos de poderes paralelos a los que existen. Pero eso de marchar y hacer el mayor ruido posible, no tiene ningún efecto real a pesar de lo llamativo e ilusionario que tiene. Hacer eso sin que la gente cuente con una entidad creada por ellos mismos para manejarse y cuidarse, sin un consenso de lo que se quiere y del camino bien detallado de como se quiere, es simplemente marchar por marchar, gritar por gritar.

Y como no hay nada detrás de esa marcha y el bullicio, le dan espacio a la clase política para que se saque una “solución”, que si bien la venden como una “ayuda” para todos, es sólo para ellos mismos y a quienes sirve.

Quieren ejemplos? Año 2011, estudiantes secundarios y universitarios protestando, marchando, tomando liceos y facultades, al grito de educación gratuita y de calidad. Si bien hubo dirigentes estudiantiles, hubo discusiones sobre cómo lograr dicha educación, nunca se llegó a un camino para lograrlo, que fuera defendido al unisono por todos. Nadie quería dar su brazo a torcer parece. Y que solución se terminó dando? Que Michelle Bachelet llegara a su segundo gobierno, con la gratuidad debajo del brazo como solución, la cual es meramente que la subvención que antes se entregaba a liceos ahora se la dan a estudiantes. Y es una glosa del Presupuesto anual del Estado, donde en cualquier momento puede ser borrada de un plumazo. Ayudó a estudiantes, pero sin cambiar en un ápice el statu quo.

Que pasó hace casi un año? Marchas, protestas, cansados de muchas injusticias sociales, cambiar la constitución, etc. Hubo cabildos, sí, pero quedaron en qué? No se llegó a un proyecto de constitución común, verdad? No hay también algún ente, no tiene porque ser una persona puede ser un grupo, una asamblea, que defienda las aspiraciones de la gente, y como encauzarlas en un proyecto. Y como no lo hubo, qué pasó? Llegó la clase política con su “proceso constituyente” bajo el brazo, preparado hasta los suspiros, y listo.

Proceso que implica elecciones de convencionales donde muchos serán parte de la clase política, donde los quorum son de 2/3 para aprobar artículos, donde no hay segunda o tercera instancia para sacar cambios, etc.

Y en vista de todo lo que acabo de decir, considero que es mejor no participar en este nuevo engaño que la clase política nos ha invitado, con la mentira de que ahora sí cambiará todo, ahora sí se preocuparán de nosotros, ahora sí van a escucharnos, ahora sí viviremos en una sociedad mejor.

No iré a votar, y si es obligatorio, prefiero anular o romper la papeleta y pagar la multa que me pasen. Y los invito a lo mismo.

domingo, 5 de julio de 2020

La Figura Pública vienen y van, son populares mientras están

En mi país, Chile, la gente tiene necesidades como en otros países. Pueden variar o no, pero el hecho de existir "necesidades" es siempre igual. De ahí que es natural oír reclamos sobre ello, manifestado en diversas formas (marchas, redes sociales, arte, música, etc.).

Otra manifestación de esos reclamos es cuando, a una "figura pública" que "de la nada" aparece en los medios de comunicación masivos (TV, radio, prensa escrita), comienza a decir cosas que son fiel reflejo de ese malestar que reclama esa gente con necesidades. Es la misma gente que enaltece, llegando a idolatrarla, y a defenderla si alguien le ataca.

Entiéndase por "figura publica" una persona que en un momento tiene o no un cargo público, que aparece en dichos medios continuamente porque la situación del momento, amerita su presencia para informar de cosas necesarias. Después de que la situación cambie y ya no sea menester su aparición en los medios, esa figura puede desaparecer de la noche a la mañana, así como la incondicionalidad que la gente le mostró. Dependerá de que hace la figura pública con esa popularidad momentánea, sea desaparecer y ya, hacer carrera política, u otros caminos que necesiten de ese arrastre político.

Ejemplos de figura política? Hay muchos. Uno actual sería la Presidente del Colegio Médico Izkia Siches. Ah, no me crees? Pues cuando pase la parte gruesa de la pandemia del COVID-19, y dejen de ser importantes lo que digan las autoridades sanitarias, o cuando deje el Colegio Medico que es otra, o ella desaparecerá de escena y no sabremos más (a menos que le pase algo relevante de ser noticia), o será candidata a la Convención Constituyente, al Congreso, o incluso a la Presidencia de la República (como algunos llegan y suben a alguien). Si llega a desaparecer, junto con la pandemia, te apuesto que seis meses después de eso ni te acordarás de que existía.

sábado, 30 de mayo de 2020

¿Vale la pena acotar la reelección de parlamentarios?

Partamos de la base que ninguna ley que modifique elementos de la estructura política, no se hace para lo que erróneamente suele "democratizarlo", sino para salvaguardar los intereses políticos de quienes los impulsan.

Ejemplos en nuestra Historia hay varios: La Reforma de 1890 que trajo consigo el voto secreto y el traspaso del manejo electoral del Gobierno Central a los Municipios, fue para evitar que el Presidente J.M. Balmaceda pusiera un sucesor de su entorno como candidato, en las elecciones presidenciales de 1891.

Cuando se entrega el derecho a voto y a participación en elecciones parlamentarias y presidenciales a las mujeres, fue porque la derecha entendió que ahí tenían un potencial electorado, al ser las mujeres mayoritariamente catolicas, y por ende a fines a pensamientos conservadores. Por eso gobiernos como el de P.A. Cerda en 1938 nunca los impulsaron más allá de la retórica o proyectos fallidos en el Congreso.

Cuando Piñera impulsa la inscripción automática y el voto voluntario, fue para evitar que en las segundas vueltas presidenciales la Concertación siguiera ganando con los votos del Partido Comunista. Ayudaba que el voto al ser obligatorio inducia a elegir más que anular, porque a la gente no le gusta que su voto se vaya a la basura.

Con estos antecedentes, unos de todos los existentes, cabe preguntarse ¿con qué propósito quieren ahora acotar las reelecciones parlamentarias? A mi parecer, para impulsar esos pequeños cambios que se muestran como grandes y contundentes, con el fin de no modificar la estructura política. Lo que hasta hace unos meses se quiso intentar con un engañoso proceso constituyente, donde la balanza se inclinaba mas hacia la conservación de todo tal cual está.

Ahora bien, si esto se aprueba habrá un cambio cualitativo. Los partidos estarán obligados a generar recambios periódicos de parlamentarios, y con ello a buscar nueva gente constantemente. Se puede abrir una puerta, de incierto tamaño, para incluir gente nueva a la clase política, lo cual no implica necesariamente si aquellos sean mejores o no que los anteriores existentes.

Pero ya debería tenerse presente que en esta estructura política, con el Congreso funcionando como está, con la corrupción y al servicio de los principales intereses económicos del país, pueden cambiar todos los parlamentarios y todo seguirá igual.

Podemos tener en todos los parlamentarios, municipios y demás sólo mujeres, mapuches, pobres, de la comunidad LGTB, gente de regiones, etc. Pero si no cambiamos las bases de la estructura política actual dará lo mismo, porque la corrupción, el desanclaje con la sociedad civil, la inoperancia para atender problemas como esta pandemia del Coronavirus, nunca desaparecerán.

lunes, 11 de mayo de 2020

Les duele que baje el consumo

En estos tiempos no es una revelación profética llegar a la conclusión, de que un acto de rebelión ante un sistema económico capitalista como el nuestro, es simplemente dejar de consumir. Entiéndase por consumir, el acto de gastar nuestro dinero en bienes que en algunos casos, no necesitas obtener, aunque pensemos que sí, y podamos prescindir de ellos sin mayores dificultades.

Vivimos en una sociedad que tiene una oligarquía financiera y económica, con riquezas tan vastas que no podemos ver nitidamente sus limites. Ello les permite tener a la clase política trabajando para hacer leyes siempre de su talla. Por eso mi majadera afirmación de que este régimen político es una "oligocracia", mal llamada democracia por esta clase política que nos gobierna actualmente.

Pero, aunque a simple vista no lo parezca, esta oligarquía de inmensas fortunas no es inmortal. Tiene un punto débil, un talón de Aquiles, un elemento que le hace vulnerable. Y ese es que si el resto de la sociedad deja de consumir, sus riquezas pueden verse encogidas.

Alguien con una apreciación marxista podria decirme, "NO! Lo que mata a las grandes riquezas es despojaros de la mano de obra que trabaja con sus medios de produccion". De acuerdo, pero no es menos cierto que el trabajador, hoy al menos, con su dinero puede hacer las siguientes cosas: Consumir, ahorrar, invertir, regalar (donar), o prestar. La primera terminará siendo en bienes que producen grandes empresas manejadas por grandes capitales, aunque sea comprado en un almacén que es un mero intermediario.

Y por favor no me vengan con eso de que los trabajadores no tienen capacidad para dejar de consumir. Esa misma gente pobre es la primera que solidariza con gente que vive una situación precaria como él, algo ya visto hace más de un siglo atrás con el mutualismo. O cuando hay una catástrofe, con sus cortos ingresos se organizan, incluso monetariamente, para salir adelante. Pero además porque, como todos, tienen algún vicio en el que demandan dinero. Recuerden que nunca falta dinero para el copete, el pucho, o el fútbol.

Estamos en medio de una epidemia, muchas empresas han dejado de funcionar para evitar que sus trabajadores padezcan el COVID-19. Ello implica que caiga la productividad general, con ello las remuneraciones, aunque los empleados tengan un restringido respaldo, por lo que disminuirá el consumo notoriamente, y con ello el alimento que nutre las riquezas de la oligarquía económica. De ahí que urge la necesidad de que este lapso de temporal funciones sea lo mas breve posible. Por eso urge la apertura del mall, o el no paro de algunos rubros considerados "no vitales", o para evitar que los fondos fiscales se agoten y tenga que recurrirse a ellos, o para que no colapse el sistema financiero y vean con ello arrastradas sus inversiones.

Si se agudiza la cantidad de enfermos y muertos en semanas y meses siguientes, puede que produzca ello de todas formas insoslayable y dolorosamente. Pero lo cierto es que no debemos esperar a que ocurra para tomar conciencia sobre este punto no?

No quiero preconizar el consumo a nivel cero porque es imposible y absurdo. Pero, ¿y si dejamos de comprar cosas que no necesitamos con urgencia?, ¿si restringimos el consumo de bienes, que podemos prever que sobraran y se perderán si seguimos adquiriendo la misma cantidad? Y no mientras dure la cuarentena, sino como algo a realizar de aquí en adelante. Piénsalo.


jueves, 19 de marzo de 2020

El Gobierno dejó entrar el Coronavirus

Estoy convencido de que el Gobierno, sabiendo sobre el Coronavirus hace un buen rato, quiso que este virus entrara a Chile para que gente se contagiara con él. Y cuando hubiese una cantidad considerable de personas enfermas, generar una cuarentena, o este Estado de Catástrofe declarado, para mantenernos lo más tranquilos en las casas como sea posible.

Si hubiesen querido aminorar efectivamente el libre contagio de este virus, ¿Por qué no se cerró tan pronto como supieron, las fronteras como lo hizo Putin en Rusia? Les cuento que allá se hizo ello, no se dejó entrar más a extranjeros, y los rusos contagiados que entraban se les dejó en cuarentena sin adentrarse más en el país.

Ello por decir alguna medida drástica, pero eficiente, cuando es tomada en el momento oportuno.

¿Por qué dejaron entrar el Coronavirus a Chile? Pues porque el Gobierno no hallaba como parar las protestas y demás manifestaciones, surgidas desde el 18 de octubre del año pasado (el llamado "estallido social"). Porque a pesar de querer usar las Fuerzas de Orden como los pacos o los milicos, no podía disponer de ellas debido al fuerte peso que tiene el irrestricto respeto a los Derechos Humanos. Ello, a pesar de que varias personas fueron igual dañadas, enceguecidas, e incluso muertas.

Este Gobierno no quiere hacer reformas al statu quo, sea cambiando estructuralmente el sistema de pensiones, del financiamiento de la educación (lo del CAE), o del sistema de salud público. No les interesa en lo más mínimo.

De hecho, a ningún miembro de la clase política le importa. La oposición (sea la Nueva Mayoría o el Frente Amplio), sólo ha defendido con energía una acusación constitucional contra Piñera, ministros, el Intendente Guevara, hacer unas elecciones anticipadas, y el plebiscito para ver si se hace o no una nueva Constitución.

Se han fijado que han dejado de lado los problemas en pensiones, educación, salud, etc? Esta epidemia les vino bien para dar el paso de aplazar el plebiscito, y así ir de a poco dejando en el olvido el qué se haga. Porque a ellos tampoco les interesa.

En fin, habrá que ver como sigue avanzando los acontecimientos.