Partamos de la base que ninguna ley que modifique elementos de la estructura política, no se hace para lo que erróneamente suele "democratizarlo", sino para salvaguardar los intereses políticos de quienes los impulsan.
Ejemplos en nuestra Historia hay varios: La Reforma de 1890 que trajo consigo el voto secreto y el traspaso del manejo electoral del Gobierno Central a los Municipios, fue para evitar que el Presidente J.M. Balmaceda pusiera un sucesor de su entorno como candidato, en las elecciones presidenciales de 1891.
Cuando se entrega el derecho a voto y a participación en elecciones parlamentarias y presidenciales a las mujeres, fue porque la derecha entendió que ahí tenían un potencial electorado, al ser las mujeres mayoritariamente catolicas, y por ende a fines a pensamientos conservadores. Por eso gobiernos como el de P.A. Cerda en 1938 nunca los impulsaron más allá de la retórica o proyectos fallidos en el Congreso.
Cuando Piñera impulsa la inscripción automática y el voto voluntario, fue para evitar que en las segundas vueltas presidenciales la Concertación siguiera ganando con los votos del Partido Comunista. Ayudaba que el voto al ser obligatorio inducia a elegir más que anular, porque a la gente no le gusta que su voto se vaya a la basura.
Con estos antecedentes, unos de todos los existentes, cabe preguntarse ¿con qué propósito quieren ahora acotar las reelecciones parlamentarias? A mi parecer, para impulsar esos pequeños cambios que se muestran como grandes y contundentes, con el fin de no modificar la estructura política. Lo que hasta hace unos meses se quiso intentar con un engañoso proceso constituyente, donde la balanza se inclinaba mas hacia la conservación de todo tal cual está.
Ahora bien, si esto se aprueba habrá un cambio cualitativo. Los partidos estarán obligados a generar recambios periódicos de parlamentarios, y con ello a buscar nueva gente constantemente. Se puede abrir una puerta, de incierto tamaño, para incluir gente nueva a la clase política, lo cual no implica necesariamente si aquellos sean mejores o no que los anteriores existentes.
Pero ya debería tenerse presente que en esta estructura política, con el Congreso funcionando como está, con la corrupción y al servicio de los principales intereses económicos del país, pueden cambiar todos los parlamentarios y todo seguirá igual.
Podemos tener en todos los parlamentarios, municipios y demás sólo mujeres, mapuches, pobres, de la comunidad LGTB, gente de regiones, etc. Pero si no cambiamos las bases de la estructura política actual dará lo mismo, porque la corrupción, el desanclaje con la sociedad civil, la inoperancia para atender problemas como esta pandemia del Coronavirus, nunca desaparecerán.
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