sábado, 30 de mayo de 2020

¿Vale la pena acotar la reelección de parlamentarios?

Partamos de la base que ninguna ley que modifique elementos de la estructura política, no se hace para lo que erróneamente suele "democratizarlo", sino para salvaguardar los intereses políticos de quienes los impulsan.

Ejemplos en nuestra Historia hay varios: La Reforma de 1890 que trajo consigo el voto secreto y el traspaso del manejo electoral del Gobierno Central a los Municipios, fue para evitar que el Presidente J.M. Balmaceda pusiera un sucesor de su entorno como candidato, en las elecciones presidenciales de 1891.

Cuando se entrega el derecho a voto y a participación en elecciones parlamentarias y presidenciales a las mujeres, fue porque la derecha entendió que ahí tenían un potencial electorado, al ser las mujeres mayoritariamente catolicas, y por ende a fines a pensamientos conservadores. Por eso gobiernos como el de P.A. Cerda en 1938 nunca los impulsaron más allá de la retórica o proyectos fallidos en el Congreso.

Cuando Piñera impulsa la inscripción automática y el voto voluntario, fue para evitar que en las segundas vueltas presidenciales la Concertación siguiera ganando con los votos del Partido Comunista. Ayudaba que el voto al ser obligatorio inducia a elegir más que anular, porque a la gente no le gusta que su voto se vaya a la basura.

Con estos antecedentes, unos de todos los existentes, cabe preguntarse ¿con qué propósito quieren ahora acotar las reelecciones parlamentarias? A mi parecer, para impulsar esos pequeños cambios que se muestran como grandes y contundentes, con el fin de no modificar la estructura política. Lo que hasta hace unos meses se quiso intentar con un engañoso proceso constituyente, donde la balanza se inclinaba mas hacia la conservación de todo tal cual está.

Ahora bien, si esto se aprueba habrá un cambio cualitativo. Los partidos estarán obligados a generar recambios periódicos de parlamentarios, y con ello a buscar nueva gente constantemente. Se puede abrir una puerta, de incierto tamaño, para incluir gente nueva a la clase política, lo cual no implica necesariamente si aquellos sean mejores o no que los anteriores existentes.

Pero ya debería tenerse presente que en esta estructura política, con el Congreso funcionando como está, con la corrupción y al servicio de los principales intereses económicos del país, pueden cambiar todos los parlamentarios y todo seguirá igual.

Podemos tener en todos los parlamentarios, municipios y demás sólo mujeres, mapuches, pobres, de la comunidad LGTB, gente de regiones, etc. Pero si no cambiamos las bases de la estructura política actual dará lo mismo, porque la corrupción, el desanclaje con la sociedad civil, la inoperancia para atender problemas como esta pandemia del Coronavirus, nunca desaparecerán.

lunes, 11 de mayo de 2020

Les duele que baje el consumo

En estos tiempos no es una revelación profética llegar a la conclusión, de que un acto de rebelión ante un sistema económico capitalista como el nuestro, es simplemente dejar de consumir. Entiéndase por consumir, el acto de gastar nuestro dinero en bienes que en algunos casos, no necesitas obtener, aunque pensemos que sí, y podamos prescindir de ellos sin mayores dificultades.

Vivimos en una sociedad que tiene una oligarquía financiera y económica, con riquezas tan vastas que no podemos ver nitidamente sus limites. Ello les permite tener a la clase política trabajando para hacer leyes siempre de su talla. Por eso mi majadera afirmación de que este régimen político es una "oligocracia", mal llamada democracia por esta clase política que nos gobierna actualmente.

Pero, aunque a simple vista no lo parezca, esta oligarquía de inmensas fortunas no es inmortal. Tiene un punto débil, un talón de Aquiles, un elemento que le hace vulnerable. Y ese es que si el resto de la sociedad deja de consumir, sus riquezas pueden verse encogidas.

Alguien con una apreciación marxista podria decirme, "NO! Lo que mata a las grandes riquezas es despojaros de la mano de obra que trabaja con sus medios de produccion". De acuerdo, pero no es menos cierto que el trabajador, hoy al menos, con su dinero puede hacer las siguientes cosas: Consumir, ahorrar, invertir, regalar (donar), o prestar. La primera terminará siendo en bienes que producen grandes empresas manejadas por grandes capitales, aunque sea comprado en un almacén que es un mero intermediario.

Y por favor no me vengan con eso de que los trabajadores no tienen capacidad para dejar de consumir. Esa misma gente pobre es la primera que solidariza con gente que vive una situación precaria como él, algo ya visto hace más de un siglo atrás con el mutualismo. O cuando hay una catástrofe, con sus cortos ingresos se organizan, incluso monetariamente, para salir adelante. Pero además porque, como todos, tienen algún vicio en el que demandan dinero. Recuerden que nunca falta dinero para el copete, el pucho, o el fútbol.

Estamos en medio de una epidemia, muchas empresas han dejado de funcionar para evitar que sus trabajadores padezcan el COVID-19. Ello implica que caiga la productividad general, con ello las remuneraciones, aunque los empleados tengan un restringido respaldo, por lo que disminuirá el consumo notoriamente, y con ello el alimento que nutre las riquezas de la oligarquía económica. De ahí que urge la necesidad de que este lapso de temporal funciones sea lo mas breve posible. Por eso urge la apertura del mall, o el no paro de algunos rubros considerados "no vitales", o para evitar que los fondos fiscales se agoten y tenga que recurrirse a ellos, o para que no colapse el sistema financiero y vean con ello arrastradas sus inversiones.

Si se agudiza la cantidad de enfermos y muertos en semanas y meses siguientes, puede que produzca ello de todas formas insoslayable y dolorosamente. Pero lo cierto es que no debemos esperar a que ocurra para tomar conciencia sobre este punto no?

No quiero preconizar el consumo a nivel cero porque es imposible y absurdo. Pero, ¿y si dejamos de comprar cosas que no necesitamos con urgencia?, ¿si restringimos el consumo de bienes, que podemos prever que sobraran y se perderán si seguimos adquiriendo la misma cantidad? Y no mientras dure la cuarentena, sino como algo a realizar de aquí en adelante. Piénsalo.