En estos tiempos no es una revelación profética llegar a la conclusión, de que un acto de rebelión ante un sistema económico capitalista como el nuestro, es simplemente dejar de consumir. Entiéndase por consumir, el acto de gastar nuestro dinero en bienes que en algunos casos, no necesitas obtener, aunque pensemos que sí, y podamos prescindir de ellos sin mayores dificultades.
Vivimos en una sociedad que tiene una oligarquía financiera y económica, con riquezas tan vastas que no podemos ver nitidamente sus limites. Ello les permite tener a la clase política trabajando para hacer leyes siempre de su talla. Por eso mi majadera afirmación de que este régimen político es una "oligocracia", mal llamada democracia por esta clase política que nos gobierna actualmente.
Pero, aunque a simple vista no lo parezca, esta oligarquía de inmensas fortunas no es inmortal. Tiene un punto débil, un talón de Aquiles, un elemento que le hace vulnerable. Y ese es que si el resto de la sociedad deja de consumir, sus riquezas pueden verse encogidas.
Alguien con una apreciación marxista podria decirme, "NO! Lo que mata a las grandes riquezas es despojaros de la mano de obra que trabaja con sus medios de produccion". De acuerdo, pero no es menos cierto que el trabajador, hoy al menos, con su dinero puede hacer las siguientes cosas: Consumir, ahorrar, invertir, regalar (donar), o prestar. La primera terminará siendo en bienes que producen grandes empresas manejadas por grandes capitales, aunque sea comprado en un almacén que es un mero intermediario.
Y por favor no me vengan con eso de que los trabajadores no tienen capacidad para dejar de consumir. Esa misma gente pobre es la primera que solidariza con gente que vive una situación precaria como él, algo ya visto hace más de un siglo atrás con el mutualismo. O cuando hay una catástrofe, con sus cortos ingresos se organizan, incluso monetariamente, para salir adelante. Pero además porque, como todos, tienen algún vicio en el que demandan dinero. Recuerden que nunca falta dinero para el copete, el pucho, o el fútbol.
Estamos en medio de una epidemia, muchas empresas han dejado de funcionar para evitar que sus trabajadores padezcan el COVID-19. Ello implica que caiga la productividad general, con ello las remuneraciones, aunque los empleados tengan un restringido respaldo, por lo que disminuirá el consumo notoriamente, y con ello el alimento que nutre las riquezas de la oligarquía económica. De ahí que urge la necesidad de que este lapso de temporal funciones sea lo mas breve posible. Por eso urge la apertura del mall, o el no paro de algunos rubros considerados "no vitales", o para evitar que los fondos fiscales se agoten y tenga que recurrirse a ellos, o para que no colapse el sistema financiero y vean con ello arrastradas sus inversiones.
Si se agudiza la cantidad de enfermos y muertos en semanas y meses siguientes, puede que produzca ello de todas formas insoslayable y dolorosamente. Pero lo cierto es que no debemos esperar a que ocurra para tomar conciencia sobre este punto no?
No quiero preconizar el consumo a nivel cero porque es imposible y absurdo. Pero, ¿y si dejamos de comprar cosas que no necesitamos con urgencia?, ¿si restringimos el consumo de bienes, que podemos prever que sobraran y se perderán si seguimos adquiriendo la misma cantidad? Y no mientras dure la cuarentena, sino como algo a realizar de aquí en adelante. Piénsalo.
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